miércoles, 5 de julio de 2017

DE LA NATACIÓN AL PILATES


Muchas veces, en las instalaciones deportivas o en las clínicas de fisioterapia nos encontramos con un porcentaje muy elevado de personas derivadas de las consultas médicas con problemas osteoarticulares. Desde hace unos años ha ido evolucionando la recomendación de los médicos, partiendo de la natación como la solución para todo, al pilates como el digno sucesor. Esto ha generado mucha inseguridad en el usuario ya que: ¿Por qué a mi, que tengo una hernia lumbar, me indican la natación como la mejor forma de actividad física, y a mi cuñada, con artrosis cervical, también?... Y lo mismo actualmente con el Pilates.
La respuesta a todas estas dudas siempre es la misma: Depende.
Todo va a depender del cómo, de la situación inicial, de la valoración de la lesión, pero sobre todo del dónde y con quién.
Vamos a centrarnos en la columna vertebral, ya que es la zona más afectada por esta situación. Realizaremos un resumen de las características fisiológicas más importantes, a continuación un breve análisis de las patologías más frecuentes, y por último una serie de recomendaciones sobre qué tener en cuenta a la hora de elegir tu actividad física.

Columna vertebral
La columna vertebral tiene como función principal el dar sostén estático y dinámico al cuerpo. Protege la médula espinal y está formada por 7 vértebras cervicales, doce torácicas, 5 lumbares, sacro y coccix. Entre las vértebras se encuentran los llamados discos intervertebrales que le confieren mayor flexibilidad .
En el plano frontal la columna no presenta curvas, pero desde una vista lateral o plano sagital si. Tenemos la lordosis cervical convexa hacia delante, cifosis dorsal convexa hacia atrás, la lordosis lumbar convexa hacia delante y cifosis sacro-coccigea convexa hacia atrás. Estas curvas son importantes para dar dinamismo y resistencia a la columna.


Imagen 1. Características Fisiologicas columna vertebral. Nenamoralessalazar,2015.


Patología
Lumbago o lumbalgia
La lumbalgia es una sensación dolorosa circunscrita, cuando esde causa inespecífica. Es una de las principales causas de absentismo laboral. En esta se produce una asociación de factores musculares y psicosociales como el miedo que desembocan en atrofia muacular. Se genera un círculo vicioso que provoca la cronificación e incapacidad (Pérez Guisado, 2006).
Ejercicio: En este caso no existen grandes contraindicaciones, tan solo que realices ejercicios que no provoquen dolor.

Hernia
Esta patología se localiza en los disco intervertebrales que separan y amortiguan las vértebras entre si. El disco puede salir de su lugar o herniarse o romperse. La columna lumbar es la localización mas frecuente, seguida de la columna cervical y puede comprimir las raíces nerviosas. La sintomatología varía en función de la zona afectada, pero es común el dolor y entumecimiento u hormigueo en las extremidades. El dolor, normalmente empieza lentamente y empeora al estar mucho tiempo de pie o sentado, por la noche, al estornudar o toser, y al flexionar la columna. La fuerza muscular también puede verse afectada (Benjamin, 2016).
Ejercicio: Es importante que estabilices la zona afecta reforzando la musculatura. Evita ejercicio de impacto. Para las lumbares el ejercicio ideal sería el posición vertical en el agua ya que tiene un efecto de descompresión.

Artrosis
La artrosis es una enfermedad osteoarticular crónica que se produce por un proceso degenerativo del cartílago articular y los cambios que se producen en las estructuras periarticulares. La de la columna se clasifica como central y se denomina espondiloartrosis. La sintomatología incluye dolor de características mecánicas, rigidez articular, crujidos y limitación de la movilidad (López, 2003).
Ejercicio: El control del sobrepeso y obesidad es el objetivo fundamental para evitar la sobrecarga articular. Los ejercicios de movilidad de columna son muy beneficiosos excepto la extensión que puede resultar dolorosa.

Osteoporosis
La osteoporosis es la enfermedad esquelética caracterizada por la reducción de la resistencia ósea y la predisposición de incrementar el riesgo de fractura. Se diagnostica mediante una densiometría y es más frecuente en mujeres (Pérez Edo et al. 2011). No se caracteriza por ninguna sintomatología, es una enfermedad silenciosa, por lo que a partir de los 65 años conviene tener precaución.
Ejercicio: La mejor prevención de la osteoporosis es el ejercicio de impacto y fuerza antes de los 25 años que es cuando se alcanza el pico de densidad ósea. Es importante el trabajo de equilibrio, fuerza y de cierto impacto y se debe evitar la flexión forzada, sobre todo la dorsal, ya que puede incrementar el riesgo de aplastamiento vertebral.

Como elegir tu actividad
Lo primero que tienes que tener presente es tu experiencia deportiva. ¿Ya has practicado deporte alguna vez? Y sobre todo en el caso de la natación, aunque parezca evidente, ¿sabes nadar? o ¿sabes nadar correctamente?, ¿tienes la técnica adecuada?. Si la respuesta es no a alguna de ellas, elimina de tus opciones el hacer actividad física o natación por libre sin supervisión. Y aun en el caso de tener experiencia, mi recomendación es que acudas igualmente a profesionales que te ayuden a desarrollar tu actividad con seguridad...siempre es bueno un par de ojos más para corregir posibles defectos técnicos cruciales en la prevención de lesiones o el empeoramiento de éstas.

De aquí extraemos la primera gran recomendación:
1. Acude siempre a profesionales cualificados.
Lo ideal sería un centro en el que primase el trabajo multidisciplinar y el trabajo conjunto de Fisioterapeutas y Licenciados en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. De esta forma te asegurarás que esté cubierto tanto el conocimiento sobre patología y sobre la técnica deportiva adecuada. Estamos hablando de un momento en que tu lesión está controlada, es decir, no te encuentras en un estado agudo. Si aún estás en estado agudo, no es el momento de incorporarte a un grupo, sino que desarrolles un buen tratamiento fisioterapéutico. Segunda recomendación:

2. Adecua el tratamiento/ejercicio terapuetico al estado de tu lesión
La natación ha sido muy recomedada por el bajo impacto articular que supone, así como la presunta simetría de movimiento. Digo presunta, porque sin una buena técnica no es simétrica, como por ejemplo ocurre al nadar crol respirando solo por un lado, siendo este uno de los defectos más comunes. No obstante, la ausencia de impacto, tan recomendable, en principio, en las hernias y las artrosis, no es lo mejor para la prevención o disminución de evolución de la osteoporosis. Por lo que ya parece que solo la natación no es suficiente o adecuada para todo. Por otro lado, con una hernia cervical estaría contraindicado nadar en posición ventral, como braza y mariposa, y poco recomendable el crol a no ser que tengas muy buena técnica y no sometas a tu cuerpo a realizar una extensión cervical.
El pilates por su parte, comparte la simetría del movimiento, así como aporta el control, trabajo muscular equilibrado, mejorando la movilidad articular y la flexibilidad muscular. Al no trabajar en un medio desgravante, como el agua (tan bueno para las hernias lumbares) y realizar trabajo muscular puede ser una mejor opción para los casos de osteoporosis, debiendo incluir ejercicios de equilibrio, muchas veces olvidados, de cara a evitar caídas. Sin embargo también tiene sus limitaciones. No en todos los sitios se realiza un pilates adecuado para las diferentes patologías. El pilates clásico, por ejemplo, tenía como premisa la supresión de las curvas de la columna tan importantes para soportar cargas. El pilates o ejercicio terapéutico de elección debe respetar las curvas fisiológicas del cuerpo, manteniendo la estabilidad y movilidad de éstas. Otro punto importante, es que no todos los ejercicios son válidos para todos, ejecutados de la misma forma, por lo que es necesario que el profesor adapte e individualice los ejercicios o sesiones.
Por otro lado, reducir el peso corporal y el porcentaje graso en particular, suele ser uno de los objetivos principales para mantener bajo control la sintomatología en las hernias o en las artrosis. El pilates no va a aportar el componente aeróbico necesario, que sí aportaba la natación. En el caso de la osteoporosis, caminar/correr o hacer cicuito de fuerza pueden ser una alternativa muy válida.
Por lo tanto en la natación, pilates o cualquier otro ejercicio terapéutico que elijas, es importante que tengas en cuenta las 7 siguientes recomendaciones:

3. Individualizar. La actividad debe desarrollarse en pequeños grupos para no perder el control de la lesión.
4. Realiza un trabajo simétrico.
5. Respeta las características fisiológicas de tu cuerpo en general y tu columna en particular.
6. Equilibra tu musculatura sin perder de vista la movilidad articular y flexibilidad.
7. Incorpora ejercicios de equilibrio.
8. Incluye ejercicio Aeróbico, para controlar el peso.
9. No olvides divertirte, es la unica forma de que mantengas una práctica deportiva regular. Y esto no debe quedarse en el hoy, debe ser un hábito y una rutina en tu vida.
Y la décima y última recomendación es la más importante de todas:
10. Muévete! Importa el cómo, pero sobre todo el hacerlo. El cuerpo es una máquina hecha para moverse. Debes meterte en la cabeza que el quedarase quieto siempre es peor.

De todo lo expuesto anteriormente, podemos resumir en: Busca un sitio con profesionales cualificados y no olvides el trabajo integral del cuerpo. Elige actividades que te gusten o motiven para así acudir a entrenar sin gran esfuerzo.





Yaiza Taboada Iglesias

miércoles, 21 de junio de 2017

LA DISFORIA DE GÉNERO: ÁMBITO EMERGENTE DE INTERVENCIÓN SOCIAL


El Trabajo social, una profesión con más de cien años a sus espaldas, desde que Mary Ellen Richmond (1861–1928) y Jane Addams (1860-1935) sistematizaran y dotaran de contenido teórico a las prácticas profesionales de ayuda, ha tenido como ámbitos de intervención social “clásicos”, la intervención con individuos, familias, grupos y con la propia comunidad, allí donde las carencias, dificultades, necesidades, tanto individuales, familiares, grupales como colectivas, exigían de apoyo profesional.
A  lo largo del Siglo XX, los ámbitos de intervención de los profesionales del Trabajo social se han ido estructurando en torno a los sistemas públicos de protección social (salud, educación,  empleo, servicios sociales, justicia, vivienda),  y también en el ámbito privado, sea éste el relacionado con las empresas, como en el Tercer sector.
En la actualidad existen ámbitos y áreas de intervención “emergentes” en el trabajo social, de entre los que destacamos hoy aquí, la intervención en la disforia de género.
La disforia de género no es un fenómeno actual. Por el contrario, se ha constatado su existencia en todas las culturas y a través de los tiempos. Afecta a aquellas personas que muestran una fuerte identificación con el género contrario al de su sexo anatómico y una fuerte insatisfacción con el que poseen biológicamente. Esto les sucede desde muy temprana edad y no debe confundirse con la sexualidad que desarrollarán en las siguientes etapas de sus ciclos vitales.
La terminología para “identificar” la disforia de género como “transexualidad” o  “Trastorno de Identidad de Género”, se ha usado con connotaciones negativas (trastorno) y con una carga social despectiva que ha marginado y estigmatizado la población con disforia de género. La Organización Mundial de la Salud (OMS, CIE-10) sigue hablando a fecha de hoy de “transexualidad” y la Asociación Americana de Psiquiatría acaba de actualizar el antiguo “Trastorno de Identidad de Género” por el término a Disforia de Género en el DSMV (2013).
Lo que sí es relativamente novedoso es la toma de consciencia de la población de la existencia de la disforia de género como una situación que provoca gran sufrimiento a quienes la padecen y de la toma en consideración de las reivindicaciones de los afectados,  en especial, de familias con niños o niñas con disforia de género.
El colectivo, agrupado en diversas asociaciones ha hecho públicas, a través de campañas e informes, sus principales demandas:
1ª- Despatologizar la disforia de género y reclamar su desaparición como enfermedad en manuales de diagnóstico psiquiátrico, al igual que ocurrió con la homosexualidad en años pasados.
2ª – Crear unidades de atención multidisciplinares, con médicos, psicólogos y trabajadores sociales especializados en la atención a la disforia de género.
3ª-  Luchar contra la discriminación, en múltiples aspectos y ámbitos:
a)     Normativamente al tener que esperar largos periodos por la reasignación legal.
b)    En los sistemas de salud donde sólo se cubre su atención en determinadas Comunidades Autónomas de España y donde las esperas por cirugías de reasignación, cuando son pertinentes y solicitadas,  son largas y complejas.
c)     En las escuelas cuando se les obliga a niños y niñas con disforia de género, a usar un nombre femenino o masculino con el que no se identifican; a utilizar baños y vestuarios que no se corresponden con su género; a practicar deportes o a participar en actividades y roles de género predeterminados (vestir como chico o chica); cuando se les invita a abandonar el “centro”; o cuando son acosados por sus compañeros/as por razones de género.

Una detección precoz de la disforia de género, así como su afrontamiento integral por parte de la familia, la escuela y la comunidad, evitarían fuertes secuelas físicas y psicológicas en los niños y niñas, y muy en especial en la adolescencia, período de fuertes cambios físicos, desarrollo intelectual y conformación de la propia personalidad.
Urge, por lo tanto, la normalización de estas situaciones desde diferentes ámbitos: clínico, jurídico y social. Desde el punto de vista médico para proporcionar tratamientos adecuados con un respaldo científico indiscutible a estas personas. Desde una perspectiva jurídica, para garantizar, tanto la tutela efectiva de los derechos del niño/a, que podrían verse afectados tanto por omisión como por acción incontrolada sobre su cuerpo; como por otro lado, para garantizar las acciones de los profesionales involucrados en su tratamiento hormonal y cirugía de reasignación (en especial médicos y psicólogos)  (Montero, 2015[1]). 
Desde una perspectiva social, es preciso apoyar la normalización de la disforia de género con información, orientación, acompañamiento profesional a los afectados o a sus familias,  y proporcionar ayudas que posibiliten su bienestar social.
Cabe subrayar la lucha por la normalización emprendida por diferentes asociaciones como la Federación de Gays, Lesbianas y Transexuales; Transexualia;  la Fundación de Identidad de Género; Chrysallis (asociación de menores transexuales) o la Red por la Despatologización de las Identidades Trans del Estado que promovíó la Guía de buenas prácticas para la atención sanitaria a personas trans en el marco del sistema nacional de salud (2010)[2] con el objeto de ofrecer orientaciones a los profesionales que han de intervenir con estas personas.
En el año 2007 se aprobó la denominada Ley de Identidad de Género[3] que permite a las personas transexuales cambiar su nombre y su sexo en el Registro Civil, previa acreditación de disforia de género por parte de un médico o psicólogo.  Sin embargo, esta atención a la disforia es insuficiente y aunque en determinadas Comunidades autónomas se ha continuado con los avances jurídicos en esta materia, no existe uniformidad en el Estado.
Falta mucho todavía por normalizar la disforia de género. Personalmente considero que debiéramos comenzar por dónde suele comenzar toda nuestra vida social: en las familias y en la escuela.
En las aulas se debe apoyar la “transición social” de los niños y niñas con disforia de género atendiendo a su especificidad y su peculiaridad. El trabajo cooperativo con sus familias es imprescindible.
 En las direcciones de los centros educativos se deben establecer Protocolos de atención a la disforia de género que impliquen al alumnado (que debe ser informado y asesorado), a los progenitores a los que se les debe explicar que se va a producir una transición social en el centro, qué significa y qué implica para sus hijos e hijas, y por supuesto, que implique al profesorado. Todo el profesorado debe además estar atento a posibles situaciones de acoso escolar que, normalmente se produce antes de la transición social y, en poas ocasiones, después de haberse producido.

En definitiva debemos avanzar un poco más en la consecución de los derechos de los niños, niñas, adolescentes y personas con disforia de género.


[1] Montero Ezpondaburu, L. (2015). Transexualidad  infantil, a la espera  de  una  respuesta. El País, 5 de mayo de 2015. http://politica.elpais.com/politica/2015/05/07/actualidad/1430994937_261677.html. Luis Montero Ezpondaburu es médico forense, especialista en Medicina Legal y miembro del Grupo de Trabajo de Disforia de Género en Menores que integra a profesionales de UTIG, especialistas en bioética, juristas y educadores.
[3] Ley 3/2007, de 15 de marzo, reguladora de la rectificación registral de la mención relativa al sexo de las personas.





Carmen Verde Diego

jueves, 11 de mayo de 2017

VIOLENCIA ESCOLAR EN A EDAD ADOLESCENTE


El estudio de la violencia escolar en la edad adolescente ha registrado un claro avance en la última década como un fenómeno transversal en los centros educativos. Las conductas violentas en los jóvenes constituyen un problema de índole social, y su incidencia parece mantener cierta tendencia al aumento. Como puede suponerse, la comprensión de la realidad es anterior a cualquier intervención proactiva o reactiva, porque ayuda a seleccionar los recursos (organizativos, humanos, o materiales) que mejor se ajusten a las necesidades de convivencia educativa. Esta propuesta va a focalizarse en el periodo adolescente y en los trabajos de investigación realizados en los centros de enseñanza secundaria obligatoria. Además, va a ofrecer dos encuadres interrelacionados: el primero para la prevención de la violencia, y el segundo para la resolución de conflictos.

PROPUESTAS DE MEJORA DESDE EL ENFOQUE PREVENTIVO
1.   Priorizar y planificar nuevos diagnósticos de necesidades para favorecer la convivencia en los centros educativos:
-  Gestión de la convivencia: número y gravedad de los conflictos; expedientes disciplinarios incoados; procedimientos conciliados de resolución de conflictos; implicación del profesorado; práctica educativa que integra valores educativos; colaboración familiar; existencia y conocimiento de protocolos propios de actuación; entre otros.
-  Clima del aula: expresión de sentimientos, ideas, opiniones y emociones; nivel de confianza entre profesorado y alumnado; adecuado nivel de disciplina; asiduidad de conductas disruptivas; gestión correcta de la dinámica del aula; cumplimiento de las normas.
-  Gestión de la organización: potencia, como herramienta de desarrollo personal, la convivencia; realiza actividades a favor de la no violencia; promueve la mediación y la resolución de conflictos; existen planes de acogida para profesorado y alumnado; equilibrio en los equipos directivos; y sobre todo, fomenta la transparencia en la comunicación.
2. Poner en marcha el Plan de Convivencia:
-  Debe establecer las líneas generales del modelo de convivencia que se deben adoptar en el centro, los objetivos específicos que se propongan alcanzar, las normas que lo regularán y las actuaciones que se deben realizar en este ámbito para la consecución de los propósitos planteados: permitir la prevención del conflicto, resolución pacífica del mismo, y fundamentalmente prohibir cualquier tipo de discriminación dentro de la comunidad educativa.

3. Desarrollar actividades encaminadas a favorecer la convivencia en centros educativos:
-  Actividades que faciliten la integración y la participación de todo el alumnado.
-  Actividades que fomenten las relaciones entre los centros educativos y las familias.
-  Actividades de sensibilización frente a los casos de violencia escolar y discriminación.
-  Actividades de información, reflexión y autovaloración en torno a la igualdad entre hombres y mujeres.
4. Medidas a desenvolver por los distintos colectivos de los centros educativos que previenen la violencia:
-  Administración educativa: Designación de un inspector que centralice toda la información sobre conflictividad en los centros educativos y apoye asesorando al profesorado.
-  Equipos directivos: Necesidad de convicción para afrontar los problemas de violencia escolar.
-  Claustro escolar: Implicación en la aplicación de los modelos de actuación y aplicación de los planes de acción contra la violencia.
-  Profesores-tutores: Dedicar tiempo, promover debates, fijar normas fundamentales, y organizar tareas que ayuden a la convivencia.
-  Alumnado: Creación de un equipo de mediación bajo la supervisión de un tutor de convivencia.
-  Familias: Colaboración estrecha con los centros educativos y control en horarios extraescolares.
5. Formación del profesorado:
-  Priorizar y planificar la formación inicial del profesorado en las Universidades.
-  Ajustar los planes de formación permanente del profesorado, ofrecida a través del Centro Autonómico de Formación e Innovación (CAFI) y los Centros de Formación y Recursos (CFR), poniendo énfasis en la necesidad de mejora en la detección de situaciones conflictivas y optimizar su desarrollo en el aula.
6. Empleo de la controversia programada para la mejora de la convivencia


PROPUESTAS DE MEJORA DESDE EL ENFOQUE INTERVENTOR
1.      Seguir el principio de intervención inmediata y actuar desde el nivel más próximo en adelante (profesor-equipo de mediación-comisión de convivencia).
2.      Conocer y aplicar los protocolos de acción. Se presenta el que se puede aplicar en Galicia (Xunta de Galicia, 2013):
-  Primera fase. Conocimiento de la situación. Identificación y comunicación.
-  Segunda fase. Recogida de información. Registro.
-  Tercera fase. Análisis de la información y adopción de medidas.
Cuarta fase. Seguimiento y evaluación de las medidas adoptadas. Registro.
3.      Instrumentación de la resolución de conflictos y mediación entre pares
4.       Poner en marcha el arbitraje convencional a través de los siguientes pasos:
-  Acuerdo de sometimiento por ambas partes a la decisión del árbitro.
-  Exposición de sus metas al árbitro.
-  Definición del problema por ambas partes.
-  Cada parte defiende su posición, sin interrupciones.
-  Cada parte tiene la oportunidad de refutar las afirmaciones de la otra.
-  El árbitro toma una decisión final acatada por ambas partes.
5.      Establecer protocolos en los centros educativos para la corrección de las conductas contrarias a sus normas de convivencia:
-  Tipificar las conductas contrarias y definirlas en el Reglamento Orgánico del Centro (ROC).
-  Instaurar un catálogo de posibles correcciones y órganos que deberán decidir sobre su aplicación.
-  Realizar todos los trámites de procedimiento por escrito en documentos diseñados con anterioridad (modelos de formularios).
6.      Diseñar un procedimiento para la corrección de conductas gravemente perjudiciales para la convivencia en el centro:
-  Actuaciones necesarias para corregir estas conductas.
-  Tipificación de las conductas gravemente perjudiciales: actos de indisciplina, injurias, ofensas graves, reiteración, agresiones, o daños graves a instalaciones, entre otras.
-  Establecer posibles medidas correctoras.
7.       Fijar un marco referencial para la tramitación de los expedientes disciplinarios:
-  Acuerdos en la incoación de expedientes: inicio, instrucción, trámite, finalización, y ejecución.


            Así pues, se ofrecen posibles medidas efectivas para la prevención e intervención en la mejora de la convivencia en los centros de enseñanza, ahora serán las  comunidades educativas quienes gozan de autonomía para llevarlas a la práctica.


José Domínguez Alonso